Munch Museet, conociendo al artista

Foto de la web: munch.museum.no
Al este de la ciudad de Oslo encontramos en Munch Museet, una institución dedicada al gran pintor representante del expresionismo.
En los 81 años que vivió este artista le dio tiempo a realizar unas 1.100 pinturas, unos 4.500 dibujos y unas 18.000 impresiones. Con estas cifras, está claro que merecía un museo para exponer todas sus obras. Por eso, en 1963, casi veinte años después de la muerte de Munch, el gobierno noruego lo construyó en la ciudad de Oslo, en conmemoración a las aportaciones artísticas que hizo a Noruega. En él se exponen la mayoría de las obras del artista.
El Munch Museet nos da a conocer la vida del artista. Para ello, una minisala de cine emite continuamente documentales que nos ayudan a comprender la trayectoria vital y pictórica de Munch. Otra sala nos muestra el entorno familiar del pintor.
El Grito, obra cumbre del Expresionismo
Cuando Munch pintó “El Grito”, muchos no entendieron su significado. Para explicarlo, describió la experiencia que le llevó a su creación: “Caminaba yo con dos amigos por la carretera, entonces se puso el sol; de repente, el cielo se volvió rojo como la sangre. Me detuve, me apoyé en la valla, indeciblemente cansado. Lenguas de fuego y sangre se extendían sobre el fiordo negro azulado. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me quedaba atrás temblando de miedo, y sentí el grito enorme, infinito, de la naturaleza. Pinté este cuadro, pinté las nubes como sangre verdadera. Los colores gritaban”.
En los cuadros de Munch se ve el sufrimiento universal del ser humano. Eso era, al menos, lo que Munch quería representar con El Grito.
Robo en el museo
Desde que hace unos años fuera robado el cuadro estrella del museo de Munch, “El Grito”, junto con la “Madonna”, las medidas de seguridad aumentaron. O mejor dicho, comenzaron. Y es que, a plena luz del día, y sin ninguna dificultad, tres encapuchados entraron en el museo y se llevaron estas dos obras.
Por suerte, fueron recuperadas en 2006, aunque con algunos desperfectos. Sobre todo la “Madonna”, con dos rasguños y hasta un agujero. Mejor parado salió “El Grito”, que sólo sufrió una pequeña arruga.
Si estás en Oslo, bien merece una visita el Munch Museet, en el que podrás ver obras tan emblemáticas como “El Grito”, ahora que por fin lo han recuperado y lo han restaurado.