Fotografía: Colección Ordóñez-Falcón II
La fotografía, además de ser hoy considerada un arte, fue la responsable de un giro trascendental en la historia del arte y la representación. ¿Por qué? En el momento en que los artistas buscaban llegar a la mimesis más perfecta, la mano del maestro era aquella capaz de copiar la realidad al cual era. En este contexto los estudios de perspectiva y técnicas apuntaban claramente a ello.
Por otro lado, históricamente aquel que quería que su imagen quedase para siempre presente en una sala o una casa hacía llamar a un artista virtuoso que lo retrataba. Por ello se han encontrado tantos retratos de personalidades de las clases más altas ya que eran ellos los que tenían el caudal necesario de dinero como para darse el lujo de que una mano maestra los represente en una tela.
La irrupción de la fotografía
En el preciso instante que el hombre inventa la fotografía el arte se encuentra con una encrucijada mortal. ¿Por qué seguir un objetivo que se hace impertinente con este nuevo objeto? La fotografía hacía una reproducción exacta de esa “realidad exterior” tan solo con unos simples pasos.
De pronto, el retrato dejaba de ser para las elites y cualquier familia de clase media podía acercarse a una casa de fotografía y tomarse algunas tomas del grupo completo. De ese entonces hasta acá la fotografía ha ido creciendo casi sin parar.
El arte tuvo que buscar mucho más allá de la simple figuración para recolocarse en su lugar y buscar nuevos caminos que no han hecho más que enriquecerlo.
Esta exposición
Estas 47 fotografías fueron sacadas entre fine del siglo XIX y principios del XX. Los autores de las mismas son variados y lo que busca la exposición es dar cuenta de recorrido que ha hecho la fotografía como técnica y quizá como arte.
Por otro lado, la gran cantidad de temas que se abordan en estas reproducciones permiten al espectador enterarse, ver, inspeccionar usos y costumbres de más de un siglo atrás. Vestimentas, calles, espacios urbanos, familias y comportamientos reflejados en estás imágenes que reviven cuando el público las interpreta. La exposición se halla disponible hasta el 13 de diciembre en el Museo Nacional de Bellas Artes de Bilbao.
