Hermitage Rusia

Foto de la web: hermitagemuseum.org
En San Petersburgo encontramos una de las pinacotecas más importantes y más antiguas del mundo, el Hermitage. Desde 1764, cuando Catalina la Grande compró 225 cuadros holandeses y flamencos para decorar el Palacio de Invierno, la colección no ha parado de crecer.
Desde 1917, el Hermitage es un museo estatal. Pero antes pertenecía a los zares, que eran los que nutrían su colección. De hecho, el Palacio de Invierno, uno de los edificios que conforman el museo, fue durante años la residencia de estos gobernantes.
La colección más numerosa e importante del museo es la de monedas, insignias y medallas, también llamado numismática. Entre sus fondos cuenta con 120.000 monedas de Grecia, Roma y Egipto, 360.000 monedas que provienen de Europa Occidental y de los siglos XVII y XVIII, 220.000 de Extremo y Medio Oriente, y 300.000 rusas.
También los fondos de cultura rusa resultan muy interesantes. Más de 350.000 objetos que recorren diez siglos (del X al XX) y que recogen pinturas, trajes, adornos, libros, esculturas y objetos personales de la época del reinado de Anna Ivanovna y Elizabeth Petrovna.
Otros 106.000 objetos son los que tiene la colección acerca de Grecia y Roma, desde el siglo XV a.C al IV d.C. Vasijas, joyas, sarcófagos y bustos son los objetos que podemos ver.
Y como la gran pinacoteca que es, no podían faltar en el Hermitage pinturas italianas, españolas, flamencas, alemanas, francesas e incluso inglesas (a pesar de lo extraño que es encontrarlas fuera de los museos británicos). Además, hay pinturas expresionistas, impresionistas, y un espacio reservado al simbolismo francés. También, cómo no, tienen gran importancia los pintores rusos, siendo Kandinsky su máxima expresión.
Conjunto arquitectónico
El edificio principal del museo es el Palacio de Invierno. En él se encuentran la mayor parte de las obras. Construido entre 1754 y 1762 por el italiano Francesco Bartolomeo Rastrelli, fue la residencia de los zares.
Entre 1765 y 1769 se construyó el Pequeño Hermitage, un pequeño palacio que poseía unos jardines colgantes, y que cuenta con dos salas de exposiciones, además de ser el enlace entre todos los palacios que conforman el museo. Más tarde, entre 1771 y 1787, se construyó el Viejo Hermitage. El museo también cuenta con un teatro.
Pero a la hora de hablar de arte, quizás el más importante de los edificios que forman el Hermitage sea el Nuevo Hermitage. Su importancia radica en que fue el primer edificio específico construido en Rusia para albergar arte. Fue el arquitecto alemán Leo von Klenze el que, en 1842, realizó la entrada principal del museo, un gran pórtico situado al otro lado del canal que separa los edificios.
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