Museo de Historia Natural de NY: una experiencia imprescindible
Cuando visitamos otras ciudades, sobre todo si son como Nueva York, donde la oferta de cosas que hacer y ver es casi interminable, pocas veces nos planteamos la posibilidad de visitar un Museo de Historia Natural. Sin embargo, el American Museum of Natural History situado en el lado oeste de Central Park en Manhattan, contiene tal variedad y cantidad de exposiciones, expuestas además de una manera muy atractiva y accesible, que probablemente queramos visitarlo una y otra vez.
Desde la evolución del hombre hasta el origen del universo, los animales que han pasado por la Tierra y aquellos con los que convivimos actualmente, muestras vivas de extrañas especies, trozos de meteoritos y una enorme ballena azul de tamaño real colgando del techo, son sólo algunas de las cosas que podremos encontrar en un museo que hará las delicias de los más pequeños pero también de los adultos.
Museo de Historia Natural: una cuestión de tamaño
Uno de los principales atractivos de este museo es la capacidad y la habilidad de las exposiciones, tanto de las permanentes como de las temporales, de implicar al espectador y acercarle a temas de naturaleza, astronomía o arqueología. Para ello, los diseñadores de las exposiciones recurren a algunos trucos, perfectamente legítimos, como asombrar al visitante desde que entra con enormes exposiciones y muestras que dejan, literalmente, sin aliento.
Uno de los puntos más emblemáticos de las instalaciones es la gran ballena azul colgando del techo, justo encima de un restaurante. La muestra se encuentra en un enorme salón en cuyas paredes podremos visualizar escenas del mundo acuático, algunas tiernas y otras espectaculares y casi terroríficas, como la pelea entre una ballena y un calamar gigante. El propio paseo hacia este gran salón nos introducirá en un mundo extraño, con otro calamar gigante dispuesto de manera alargada en el techo del pasillo, hasta una vitrina de un subsuelo ampliado que nos permite ver gusanos gigantes y otros cuantos bichos.
Cabe mencionar también que fue uno de los primeros museos en ofrecer el sistema de grabación y proyección IMAX, a través del cual podremos asistir a documentales con paisajes y animales fascinantes.
Museo de Historia Natural: un poco de perspectiva
Otro de los grandes aciertos a la hora de acercar e implicar a los espectadores hacia este mundo natural es ofrecer algo de perspectiva acerca de lo que están viendo. Por ejemplo, uno de los puntos más conocidos es una pared en el que cuelga una lámina de un tronco de cientos de años. En él se pueden ver claramente todas las anillas que corresponden a la edad del mismo, con fechas claves señaladas, como el descubrimiento de América, la Revolución Francesa o el alunizaje de Neil Armstrong.
Este acercamiento desde la perspectiva se hace especialmente evidente en la zona dedicada a la astronomía, el Rose Center for Earth and Space. Los dos puntos clave de este centro son el planetario, en el que se pueden visualizar películas acerca, por ejemplo, del origen del universo (normalmente narrado por algún actor o actriz conocido, como Tom Hanks o Whoopi Goldberg), pero sobre todo, la gran Esfera Hayden.
Esta esfera, de unos 30 metros, sirve como base de comparación con multitud de otras mucho más pequeñas dispuestas a lo largo de una rampa que rodea toda la instalación de arriba a abajo. Con estas dos referencias, y con varios textos explicativos, terminales interactivos y modelos, podemos comprender y asimilar el tamaño relativo de distintos conceptos. Por ejemplo, un texto nos dice que si la Esfera representa el Sol, la pequeña esfera que tenemos delante de 25 centímetros representa la Tierra. Así podremos descubrir el tamaño de galaxias, estrellas, planetas y átomos.
